Laura ha cogido la costumbre de pellizcar párpados ajenos cuando le entra sueño (después de un par de tirones a sus propias pestañas).
Quise sacar una foto por tener recuerdos de este tipo de cosas que sé que con el tiempo me harán feliz. Por suerte o por desgracia cambió de objetivo en el último momento.
El labio bien, gracias. Aun se me entiende al hablar.
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viernes, 8 de enero de 2010
jueves, 26 de noviembre de 2009
El regalo de despedida

Cuando soft estaba embarazada perdía tiempo pensando en si se me daría bien cambiar pañales y cómo llevaría eso de limpiarle la caquita a mi hija.
No tardé mucho en descubrir que tampoco lo hacía tan mal. O tal vez lo haga mal pero lo hago con una frecuencia que probablemente esté al nivel de pocos padres.
A excepción de su primera expulsión de miconio -honor concedido a su tía Paz- Laura me ha regalado el 90% de su caca.
Cuando nació porque la madre estaba aun reponiéndose; más adelante porque la niña esperaba a que llegara papá para colaborar, y desde hace meses porque Soft se reincorporó a su vida laboral mientras yo sufría una pausa forzada en la mía.
Al poco de nacer, allá por Enero, Laura demostró lo mucho que nos quería lanzando un misil justo cuando nos disponíamos a darle su primer baño.
Dos días después afinó la puntería y escogió el momento en que la sostenía desnuda para meterla en la bañera.
Desde entonces supe que haría lo imposible por hacerme llegar esos regalos.
Con el tiempo nos fuimos conociendo y hemos aprendido a entendernos.
Cuando Laura tiene su Momento Coronado se queda de pie en el parque y me llama. Yo la cojo para cambiarla y compruebo el alcance de su obra que por lo general provoca daños colaterales en ropa y parquecito.
El caso es que hasta hoy -pasando tantas horas diarias a solas con este Demonio de Tasmania- no había tenido ninguna escena de esas que te sobrepasan. Y digo hasta hoy porque escribo mientras termino de vestirme después de recoger la mierda que hemos ido esparciendo por toda la caca, perdón la casa.Durante el proceso ella ha decidido que sus manos estaban muy limpias y también las ha pringado por lo que no he tenido más remedio que llevarla corriendo a la bañera sujeta por las axilas tan lejos como podía.
Hace unos días soft intentó bañarla en la bañera del dormitorio y le da pavor, no se siente segura.
No podía quitarle todo eso del cuerpo en su bañerita porque está debajo del cambiador -pringado hasta arriba- en su cuarto. Era bañera sí o sí.
Imaginad la escena. Laura llorando muerta de miedo y aferrandose a mi queriendo salir de la bañera (aferrándose = pringandome entero) y yo sujetándola con una mano mientras espero con la alcachofa en la otra a que el agua salga caliente.
Tras 5 eternos y empapados minutos de espera decido que el agua ya está lo suficientemente templada para limpiarle al menos la espalda.
¿Resultado? Me ha convencido. Es "bañerita" o nada. Ante todo la integridad física de los presentes.
Ahí estaba yo, con La Bestia del Pantano abrazada a mi cual lapa (a estas alturas mi camiseta de threadless ya no tiene color ni dibujo distinguible) esperando a que el dichoso gas decida calentar el agua.
Y ahí estaba ella, disfrutando del baño como a diario, solo que esta vez salpica con un agua diferente, llena de cositas.
Podría seguir contandoos acerca de cómo quedó su ropa, mi ropa, el cambiador, el suelo de su cuarto, el suelo del baño del dormitorio, la bañera del dormitorio, el suelo del baño chico, la bañerita etc. Pero prefiero volver a mi estado ZEN y dejar que un solo pensamiento invada mi mente cual nube arrastrada por el viento a modo de mantra. "El lunes empieza la guarde" "el lunes empieza la guarde" "el lunes empieza la guarde"
"el lu...
....
Parece que no me había limpiado bien del todo. Ahora vuelvo, creo que esta manchita en el portatil no estaba antes.
viernes, 31 de julio de 2009
First Blood
Me comentaba un amigo hace un par de meses que en inglés existe un término para la 1ª vez que tu hijo sufre un percance: First Blood.
"First Blood" es una forma de expresar un item más en el ciclo vital. Nacemos, crecemos, nos pegamos tortas, crecemos más, nos reproducimos y sufrimos por las tortas que se pegan nuestros hijos casi a la par que los disfrutamos.
No importa lo mucho que te preocupes ni las precauciones que tomes, tarde o temprano llegará el momento y, pese a ser algo cultural, dudo que nadie esté preparado para esa First Blood, yo al menos no lo estaba.
Mi padre acaba de llamar para tranquilizarme. Le comento que no sabe lo duro que es escuchar el sonido de su cabecita contra el suelo, aunque supongo que sí lo sabe y lo recuerda. "Recuerdo varias" me dice tranquilizador.
Quería compartir con vosotros la sensación. Quería dejar de sentirme culpable por quedarme dormido jugando con Laurita en la cama el único día que no había cojines y topes para evitar que se cayera ahora que empieza a gatear (yo más bien lo llamaría reptar).
Escribo lo mal que me siento cada vez que recuerdo el horrible sonido de mi hija contra el suelo con la intención de olvidarlo para siempre. No podré. En cambio ya no me siento culpable; Laura me ha perdonado a cambio de chantajearme todo el día en cuanto pretendo separarla de mis brazos.
First Blood lo llaman. Una buena forma de resumir que un día descubres que tu hijo es tan vulnerable como temías antes de que naciera, tanto como tú.
First Blood.
No sé cómo llamarán en inglés a las heridas del alma. Seguro que tardan más en cicatrizar que su chichón en bajar.
Aquí lo dejo, Laura ha descubierto lo divertido que es tirar su vaquita de peluche al suelo para que la recojamos. Se está riendo a carcajadas. Os aseguro que es un sonido mucho más bonito que otros.
"First Blood" es una forma de expresar un item más en el ciclo vital. Nacemos, crecemos, nos pegamos tortas, crecemos más, nos reproducimos y sufrimos por las tortas que se pegan nuestros hijos casi a la par que los disfrutamos.
No importa lo mucho que te preocupes ni las precauciones que tomes, tarde o temprano llegará el momento y, pese a ser algo cultural, dudo que nadie esté preparado para esa First Blood, yo al menos no lo estaba.
Mi padre acaba de llamar para tranquilizarme. Le comento que no sabe lo duro que es escuchar el sonido de su cabecita contra el suelo, aunque supongo que sí lo sabe y lo recuerda. "Recuerdo varias" me dice tranquilizador.
Quería compartir con vosotros la sensación. Quería dejar de sentirme culpable por quedarme dormido jugando con Laurita en la cama el único día que no había cojines y topes para evitar que se cayera ahora que empieza a gatear (yo más bien lo llamaría reptar).Escribo lo mal que me siento cada vez que recuerdo el horrible sonido de mi hija contra el suelo con la intención de olvidarlo para siempre. No podré. En cambio ya no me siento culpable; Laura me ha perdonado a cambio de chantajearme todo el día en cuanto pretendo separarla de mis brazos.
First Blood lo llaman. Una buena forma de resumir que un día descubres que tu hijo es tan vulnerable como temías antes de que naciera, tanto como tú.
First Blood.
No sé cómo llamarán en inglés a las heridas del alma. Seguro que tardan más en cicatrizar que su chichón en bajar.
Aquí lo dejo, Laura ha descubierto lo divertido que es tirar su vaquita de peluche al suelo para que la recojamos. Se está riendo a carcajadas. Os aseguro que es un sonido mucho más bonito que otros.
martes, 2 de junio de 2009
Laura en su nueva trona
Ahí tenéis el vídeo.
No prestéis demasiada atención a los comentarios please. Son de padre al que se le cae la baba
No prestéis demasiada atención a los comentarios please. Son de padre al que se le cae la baba
Laura en su nueva trona
Originally uploaded by deniman
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jueves, 19 de marzo de 2009
lunes, 2 de marzo de 2009
El día 16 llevamos a Laurita al cirujano para que le quite parcialmente lo que parece ser un frenillo en la lengua. Espero que no lo tome como represalia por regalarme a diario una bonita mancha en camisetas y pantalones.
Creo que va guardando lo que puede para el momento del baño, yo no le guardo ningún rencor por haber heredado los pies y las manos de Gasol (conforme crece se van normalizando) ni me molesta que me copie el mal carácter y el torrente de voz (muy pronto para mi gusto).
Tengo una amiga embarazada que está asustada por el cambio de vida y la responsabilidad que implica tener un hijo. Encima suele encontrarse con imbéciles que te hablan de lo doloroso y traumático que fue su parto y cosas por el estilo.
No tiene nada de lo que preocuparse. Un bebé te cambia la vida como puede cambiártela una mudanza, un traslado, una ruptura sentimental o la caída del cabello.
Con eso quiero decir que a cada cual le afecta de una forma distinta según su situación y cómo lo asimile (o lo quiera asimilar). Opino que al tener un hijo dejas de ser "deniman" para convertirte en "el padre de Laurita" otras personas no quieren dejar de ser y lo ven más como un complemento pero cambiar lo que se dice cambiar es algo de lo que todos se van a jartar. Al menos en lo que a pañales se refiere.
Lo que es el día a día a mí por ejemplo no me ha cambiado casi nada: Mi madre me sigue mandando mails en los que me regaña porque no me comporto como debiera y yo sigo recordándole que a veces me regaña por cosas que acaba de hacer, los pantalones me quedan pequeños al mes de comprarlos como siempre y sigo mirando cacharros por internet como si algún día fuera a comprarlos.
En cambio aprender si que se aprende.
A día de hoy ya sé que las tetinas vienen rajadas de fábrica y no hay que tirarlas a la basura por miedo a que el bebé coja gases por la entrada de aire. También sé diferenciar un biberón anticólico y calcular al gramo el peso de un pañal para restarlo al que la niña haya dado en la farmacia. He aprendido a hacerme el dormido para que Soft no me regañe por no ayudarla a cambiar a la niña a las 04:00. Y sobretodo sé diferenciar un pedo de la niña de el de cualquier otra persona así que cuando vengas de visita no vayas de listo echándole la culpa a ella o te pongo a fregar mis camisetas.
Creo que va guardando lo que puede para el momento del baño, yo no le guardo ningún rencor por haber heredado los pies y las manos de Gasol (conforme crece se van normalizando) ni me molesta que me copie el mal carácter y el torrente de voz (muy pronto para mi gusto).
Tengo una amiga embarazada que está asustada por el cambio de vida y la responsabilidad que implica tener un hijo. Encima suele encontrarse con imbéciles que te hablan de lo doloroso y traumático que fue su parto y cosas por el estilo.
No tiene nada de lo que preocuparse. Un bebé te cambia la vida como puede cambiártela una mudanza, un traslado, una ruptura sentimental o la caída del cabello.
Con eso quiero decir que a cada cual le afecta de una forma distinta según su situación y cómo lo asimile (o lo quiera asimilar). Opino que al tener un hijo dejas de ser "deniman" para convertirte en "el padre de Laurita" otras personas no quieren dejar de ser y lo ven más como un complemento pero cambiar lo que se dice cambiar es algo de lo que todos se van a jartar. Al menos en lo que a pañales se refiere.
Lo que es el día a día a mí por ejemplo no me ha cambiado casi nada: Mi madre me sigue mandando mails en los que me regaña porque no me comporto como debiera y yo sigo recordándole que a veces me regaña por cosas que acaba de hacer, los pantalones me quedan pequeños al mes de comprarlos como siempre y sigo mirando cacharros por internet como si algún día fuera a comprarlos.
En cambio aprender si que se aprende.
A día de hoy ya sé que las tetinas vienen rajadas de fábrica y no hay que tirarlas a la basura por miedo a que el bebé coja gases por la entrada de aire. También sé diferenciar un biberón anticólico y calcular al gramo el peso de un pañal para restarlo al que la niña haya dado en la farmacia. He aprendido a hacerme el dormido para que Soft no me regañe por no ayudarla a cambiar a la niña a las 04:00. Y sobretodo sé diferenciar un pedo de la niña de el de cualquier otra persona así que cuando vengas de visita no vayas de listo echándole la culpa a ella o te pongo a fregar mis camisetas.
lunes, 19 de enero de 2009
Laurita 3. Primer día en casa
Nos han dado el alta comentando que el colorcito amarillento que se le está poniendo a Laura se quita con el Sol (en el salón pega que da gusto) así que llegamos a casa y la ponemos desnudita a pleno solazo después de comprobar que la temperatura era la adecuada y subir un poco la calefacción.
Me encanta el termómetro de ambiente con forma de flor que sirve también para medir la temperatura del agua al darle un baño. Hablando de baños, hoy le ha tocado el suyo, el primero en casa.
Lo del baño ha tenido su miga. Pongo el calentador para que el cuarto esté cómodo para ella. Caliento el agua, esperamos a que esté a 37 grados y nos metemos todos en el minicuarto de baño a realizar la faena.
Mi cuñado mi hermana mi sobrina, Soft Laurita y yo. Todos ahí metidos comprobando lo mucho que tardamos en quitarle la ropita, lo mal que la sujetamos para enjabonarla, lo mal que lo paso porque llora y me siento culpable.
Antes del baño tocaba limpiarla (3ª caquita post-miconio) así que al terminar solo quedaba ponerla guapetona y echarla a dormir. No contabamos con que tiene un arma secreta; una potente arma secreta de larga distancia.
Parece que se guardaba un as en la manga y aprovechando que dejabamos de prestar tanta atención nos ha lanzado un misil mientras la sosteníamos para vestirla que no nos ha dado de milagro.
El cuarto de baño ha quedado totalmente devastado. Se nota que investiga con armas químicas. Es probable que no vuelva a existir vida por allí.
Por supuesto todos han desaparecido tras el ataque.
No os preocupéis. todo está limpio ya.
Me encanta el termómetro de ambiente con forma de flor que sirve también para medir la temperatura del agua al darle un baño. Hablando de baños, hoy le ha tocado el suyo, el primero en casa.
Lo del baño ha tenido su miga. Pongo el calentador para que el cuarto esté cómodo para ella. Caliento el agua, esperamos a que esté a 37 grados y nos metemos todos en el minicuarto de baño a realizar la faena.
Mi cuñado mi hermana mi sobrina, Soft Laurita y yo. Todos ahí metidos comprobando lo mucho que tardamos en quitarle la ropita, lo mal que la sujetamos para enjabonarla, lo mal que lo paso porque llora y me siento culpable.
Antes del baño tocaba limpiarla (3ª caquita post-miconio) así que al terminar solo quedaba ponerla guapetona y echarla a dormir. No contabamos con que tiene un arma secreta; una potente arma secreta de larga distancia.
Parece que se guardaba un as en la manga y aprovechando que dejabamos de prestar tanta atención nos ha lanzado un misil mientras la sosteníamos para vestirla que no nos ha dado de milagro.
El cuarto de baño ha quedado totalmente devastado. Se nota que investiga con armas químicas. Es probable que no vuelva a existir vida por allí.
Por supuesto todos han desaparecido tras el ataque.
No os preocupéis. todo está limpio ya.
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