lunes, 10 de diciembre de 2007

Llego a mi casa en la bici y están ocupados todos los ganchos.
Aprovecho y sigo para la de mis padres.
Me incorporo al carril y un señor mayor me adelanta. Por un momento
dudo de quedarme a su estela pero una recta tan larga hay que
aprovecharla. Acelero y me pongo a 100km/h, a 150, a 200. Soy una
bala, solo me sigue mi sombra que en cada farola hace el amago de
adelantarme pero decide quedarse atrás al aproximarse la farola
siguiente.
Mi corazón está a mil y las piernas están tan hinchadas que van a
explotar, pero yo no quiero bajar el ritmo y trato de resistir unos
metros más.
Debí haber hecho ciclismo. Ya en waterpolo destacaba por la potencia
de mis piernas.

Mi sombra, juguetona, tiene barba e impermeable. La muy hijadeputa no
me adelanta porque no le da la gana.
Vaya vaya con el viejo y su forma de comer la moral

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1 comentario:

  1. jaja..de mi época de corredor recuerdo que entre todas las criaturas picables del universo..los viejos son los peores. Max

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