martes, 10 de abril de 2007

El móvil, mi pistola de agua

Ridículo.
Espero tranquilo a que la larga cola termine de subir al autobús. No me acerco a la puerta hasta que se han terminado los empujones y las malas caras por adelantamientos indebidos.
Justo cuando estoy a punto de subir el conductor cierra la puerta, en mis narices. No debe haberme visto.
Doy el típico par de golpecitos con la falange del dedo índice en el cristal de la puerta a modo de llamada. No debe haberme escuchado porque está hablando con el compañero.
De repente noto que se dispone a arrancar así que vuelvo a dar los toques de rigor, suaves, que no lleguen a la mala educación.
El autobús arranca mientras los pasajeros frente a mí miran extrañados, atónitos. No saben si avisar al conductor o callar por si ha sido a posta.
La sensación de tonto que me queda me convence de que el tipo ha usado la famosa técnica del avestruz "no te veo así que no me ves" -muy utilizada cuando nos saltamos un semáforo o ceda el paso y alguien nos increpa-. Agarro el maletín y doy una carrerita para "cogerlo" al otro lado de la plaza. Me aproximo a la ventanilla del conductor con la mano levantada, consigo que me miren ambos y "click" aprieto el botón. "me acaba de dejar usted en la parada, le he llamado varias veces y no me ha abierto".

Ridículo.
Así me siento ahora pensando en lo que realmente significa un teléfono con cámara para mí, y para mucha gente por lo que leo por ahí.
Unos piensan que gracias a la tecnología tenemos un altavoz, un canal de denuncia directo y efectivo. No lo creo. Lo que realmente llevamos encima los que tenemos un teléfono con cámara es una pistola de agua.
Si pararan el tiempo cada una de las veces que lo he sacado para denunciar una situación y me cambiaran el móvil por una pistola de agua, conseguiría el mismo efecto. No quiero denunciar con posterioridad porque sé que no servirá de mucho (si la cosa no es grave) lo que quiero es resarcirme. Quiero ver su cara de asombro/extrañeza/miedo a consecuencias... Y quiero disfrutar del momento "Gotcha".
El problema es que un buen chorro de agua a la cara tendría un efecto más duradero que una simple foto. Nuestro mecanismo de defensa actúa mejor contra actitudes que contra el líquido elemento. Basta con reírte del friki con tu compañero para que se te olvide que todo empezó porque trataste de timarlo o estás haciendo tu trabajo de forma incorrecta.
Anyway al Cesar lo que es del Cesar. Todos merecen su momento de gloria.

3 comentarios:

  1. a este paso tienes que hacer un libro de fotografía en plan: "personas que me han j***** pequeñas situaciones diarias" xD

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  2. Lo cierto es que la idea es genial.
    Estaría bien crear un MEME fotográfico o una etiqueta en flickr llamada "lo que me jode el día" y "lo que me alegra el día".
    Es tan buena que no debería haberla dicho en voz alta para que otro pensara que es suya y saliera adelante, viniendo de este blog...

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  3. Elbier Minks10/4/07 16:45

    La verdad es que el tipo tiene cara de subnormal. no me extraña que actuara como lo hizo.

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