viernes, 20 de octubre de 2006

Nunca me ha sobrado el dinero y para empeorar las cosas, siempre he tenido el presentimiento de que nunca me iba a sobrar (un tacaño, vaya). Esa es la razón por la que no arriesgo, no me dejo llevar, no me olvido. Así que ahora me siento raro. Tantos años con la filosofía del "diversiones gratis cueste lo que cueste" tanto tiempo limitando el campo de acción/diversión de Soft por esa maldita actitud vital que me corroe, y ahora me paso el día probando, degustando, consumiendo sin miedo a la factura. En resumen: Ahora pido postres.

Ayer me acordé de Bryce cuando decía aquello de "estar muriendose de ganas de que lo llamen y no coger el teléfono por respeto a uno mismo".
Tal vez no entendáis la relación pero, viajando tan comodamente como lo estoy haciendo ultimamente, me permito el lujo de pedir un simple vaso de agua a la azafata en cada uno de sus acercamientos para comprobar mi comodidad.
Recuerdo cuando yo solo era capaz de entretener a un vagón de cola con mis chistes y anécdotas camino de Malaga. Los matrimonios se sentaban más cerca y colocaban a sus hijos de forma que pudieran verme.
No queda tan lejos ese Deni, solo está a 20kg de distancia.

PD: Hoy sí escribo desde mi portable firefox (muerete de envidia K)

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