sábado, 29 de diciembre de 2007

Los premios Darwin

Me estaba riendo de lo lindo leyendo las nominaciones a los Premios Darwin de este año.
Para el que no lo sepa, estos premios se entregan a las personas que han demostrado ser más estúpidas. Por supuesto el nombre es irónico. Celebran la mejora/evolución del genoma humano premiando a aquellos que parecen haberse quedado fuera de la misma.

Me encantan esas historias. Me he reído especialmente con una de la que ya conocía una historia similar:
  • Llega un atracador a un Burriking y saca la pistola.
- Abre la caja y dame la pasta
- No puedo abrir la caja sin una petición de producto (eso es jugarse la vida).
- Vale, pues dame unos aritos de cebolla.
- Lo siento señor, los aritos de cebolla no están disponibles a la hora del desayuno.
Y el atracador se fue algo enfadado.

  • Luego está el del carnicero que perdió un dedo con la máquina y reclamó indemnización al seguro. El seguro mandó a uno de sus chicos a comprobar si realmente fueron así las cosas o se trataba de una estafa, así que el trabajador del seguro decidió que lo primero debía ser comprobar la máquina perdiendo también un dedo como resultado. Por supuesto el carnicero recibió la indemnización.
  • Los mejores suelen estar relacionados con atracadores. Como el del tipo que llega a una pequeña tienda, saca su billete de 20 dolares y pide cambio. Cuando el dueño del local abre la caja el tipo saca su pistola y le obliga a darle el dinero para después salir corriendo dejando el billete de 20 dolares sobre el mostrador.
La recaudación de la caja era de 15$.

  • O el tipo que roba el bolso a una señora en plena época de rebajas en una concurrida calle comercial. El encargado de la tienda llama a la policía y lo detienen en 5 minutos. LA policía lo mete en el coche y le comenta que antes de ir a la comisaría van a llevarlo de vuelta a la tienda para confirmar la identificación.
Cuando el coche llega a la tienda el ladrón comenta a la policía: "Sí, esa de allí es la señora a la que le he robado el bolso"

En fin, que todo esto venía a cuento de una serie de chistes que se me ocurrieron el otro día en el trabajo -cuanto tiempo de sequía- pero ya los dejo para otro día, a ver si los elaboro un poco.

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