lunes, 5 de marzo de 2007

David Bravo contesta a Alejandro Sanz: "¿ Qué hubieras hecho si fueras una compañía de discos frente la piratería ?"

Lo pongo entero porque merece la pena.

"Metiéndome en la piel de un productor discográfico, y centrándome en
las descargas, teniendo en cuenta que hoy en día no se diferencia
entre la copia sin autorización y la piratería, diré que lo que yo
habría hecho se resume en tres líneas de acción: concienciación,
reformas legislativas y represión.

Concienciación ciudadana y reformas legislativas: cómo hacer entrar en
razón a nuestros consumidores.

Cuando hablo de consumidores me refiero, no sólo a los que ni pinchan
ni cortan, sino también, y sobre todo, a los legisladores. Al fin y al
cabo son estos los que harán las leyes que merecemos. Mediante
empresas de presión y mediante entidades de gestión, intentaría que
los legisladores me redactaran leyes a medida. Personalmente opino que
este mundo está lleno de intermediarios innecesarios y que debería
llegar el día en que me dejen a mí, como multinacional discográfica
que soy, redactar las leyes directamente sin tener que cenar con
tantos tipos aburridos, pero esa es otra cuestión que quizás
trataremos en otro artículo con la extensión que merece.

Se que educar a los legisladores no es tarea sencilla pero puede
lograrse con empeño y tesón. Tal y como reconoce la revista de CISAC
(sociedad que agrupa a más de 200 entidades de gestión de todo el
mundo) en relación con el trabajo de nuestros compañeros en EEUU
"Educar a los legisladores de 50 Estados es también un reto
importante. […] Por lo tanto, el BMI mantiene una red nacional de
relaciones con empresas de presión que actúan en representación
nuestra a nivel estatal". El BMI es una entidad de gestión
estadounidense que agrupa a letristas y, por supuesto, a editores.

Presionar a los gobiernos, de cualquier signo, para que apoyen mis
propuestas es una opción para nada despreciable. La historia me ha
enseñado que todos los gobiernos, del signo que sean, son permeables a
mis requerimientos. Las reformas del Código Penal y de la Ley de
Propiedad Intelectual, la primera realizada durante el gobierno del PP
y la segunda durante el del PSOE, son buena muestra de ello.

El Ministro de Justicia del PP, Michavila, en el debate sobre la
modificación del Código Penal, dejó claro quién pedía esa reforma: "El
uso fraudulento de la propiedad intelectual a través de las nuevas
tecnologías exige claramente una respuesta adecuada de nuestro Estado
de derecho, tal y como han pedido la Sociedad General de Autores, la
Asociación de Intérpretes y Artistas y reiteradamente el Grupo
Parlamentario Popular".

La actual Ministra de Cultura, en el debate celebrado por el Pleno del
Congreso sobre el Proyecto de ley de modificación de la LPI, dejó bien
claras nuestras tesis de que las leyes han de adaptar la realidad a
nuestros negocios y no a la inversa. Como ella misma declaró: "Es
necesario seguir favoreciendo la existencia de un marco adecuado que
permita que estas industrias culturales encuentren soluciones para
adaptarse a las nuevas técnicas, a los nuevos hábitos de consumo
cultural que cambian vertiginosamente, al desarrollo tecnológico al
que se ven sistemáticamente sometidas. Conscientes de todas estas
circunstancias y complejidades, es clara la vocación de desarrollar
una política efectiva de apoyo y de protección a todos estos sectores,
empezando por la modificación que hoy traemos a esta Cámara".

Como digo, no es una tarea fácil y exige mucha dedicación pero siempre
se consiguen nuestros objetivos.

Otra línea de acción dentro del apartado de concienciación es la de
educar a los músicos. Podemos hacer eso de retirar los discos de las
tiendas cuando se nos pongan tontos, pero esto da muy mala imagen y
debemos ser más sofisticados. Propongo como mejor opción la de obligar
por contrato a los autores y a los artistas a que piensen como
nosotros o, como mínimo, a que manifiesten públicamente opinar como
nosotros. Su opinión real, como es obvio, nos es indiferente.

Hoy en día esa estrategia se sigue con éxito. Como dice Teresa
Alfonso, presidenta de la editorial Teddy Sound Music, en una
entrevista para el libro "El Negocio de la Música" (libro lanzado por
la Fundación Autor y que, como ven, llama a las cosas por su nombre) y
en relación no sólo con el Top Manta sino también con las descargas de
Internet: "Hay posturas muy demagógicas, artistas que van diciendo que
mientras les queden sus conciertos..." [...] "Pero si los discos
tienen que ser gratis sea en la manta o por Internet, ¿por qué va a
tener que pagar nadie una entrada para verle? Reventad las puertas y
que toquen gratis... entonces veríamos que opinarían y si saldrían a
tocar". [...] "Las compañías de discos han sido culpables porque
tenían que haber obligado a sus artistas a hacer esas campañas
[antipiratería]. Igual que nosotros lo hacemos con nuestros autores.
Las compañías no han movilizado a sus artistas de forma espectacular.
Igual que por contrato tienen que hacer promociones de radio, etc.,
también tendrían que hacer campaña contra la piratería".

Los contratos discográficos, no sólo los editoriales, incluyen en
ocasiones cláusulas donde "El ARTISTA se compromete asimismo a
colaborar activamente con COMPAÑIA (...) en la lucha contra la
piratería.

Por último queda la concienciación de los consumidores. A estos
debemos tratarlos como merecen y llamarlos por su nombre: ladrones.
Debemos hacer eso desde todos los medios a nuestro alcance. Estoy de
acuerdo con lo que dijo Kim Howells, el Ministro de Turismo, Cine y
Difusión del Reino Unido en relación a los que descargan música de
Internet: "No me gusta el término piratas. Deberíamos llamarlos
ladrones". Estas palabras fueron pronunciadas en el Congreso CISAC de
2002 ante directivos de las principales entidades de gestión del
mundo. El título del congreso me pareció muy adecuado, era: "La
creatividad es el negocio del siglo XXI". Exacto. Una vez más, las
cosas por su nombre, que ya me estoy cansando de que sigamos con la
cantinela de defensa de la cultura y de los autores. Aquí estamos para
ganar pasta y no hay que avergonzarse de decirlo con todas las letras.

En ese sentido estoy de acuerdo con la presidenta de ASCAP (una
especie de SGAE de EEUU). Ella sí que supo reflejar bien cuál es el
espíritu de las leyes de propiedad intelectual. Ni función social, ni
protección de la cultura, ni de intereses generales, ni todo ese tipo
de zarandajas de los comunistas de Internet. Las leyes lo que deben
procurar es que seamos ricos. O, como mínimo, deben garantizarnos la
posibilidad de hacernos ricos. La presidenta de ASCAP, en los tiempos
en los que el Tribunal Supremo ratificó la constitucionalidad de la
ley que ampliaba por 20 años más la extensión del copyright, resumió
muy bien esta idea diciendo: "La decisión del Tribunal Supremo en
apoyo de la ampliación de este período es una gran victoria(...) [El
sistema del derecho de autor] debe asegurar que nosotros y aquellos
que invierten en nuestras obras tengamos al menos la oportunidad de
triunfar económicamente, aquí y en el extranjero". Es cierto que la
mayoría de obras dejan de dar rendimiento económico a los pocos meses
de publicarse y que esas leyes básicamente se hacen para que los que
sí seguimos ganando pasta con ellas sigamos haciéndolo unos añitos
más, pero ¿qué quieren? ¿Que hagamos leyes para beneficiar al público
de ese atajo de perdedores? ¿Qué es esto? ¿Un mundo donde
continuamente hay que estar mirando por esa mayoría de fracasados que
no supieron ver un éxito? Si les interesa mi opinión, eso no debería
ser así. Y si no les interesa mi opinión, no se preocupen, que cuando
se haga ley, ya les interesará más. Perdonen el chiste fácil. Los
ejecutivos siempre estamos así, somos muy de la broma.

Tercera línea de acción: represión.

La siguiente línea de acción tras la fase de concienciación y reforma
legislativa es, sin que tiemble el pulso, la persecución de los
piratas. No importa que sean niñas de 12 años o ancianas de 83. La
línea dura ha de seguirse sin rollos morales. Con los ladrones,
tolerancia cero.

Si todo esto falla, si no hay posibilidad alguna de frenar a los
piratas, ya lo único que queda, en un acto de desesperación, es
preguntarle a los mismos a los que hemos insultado y perseguido qué
harían ellos para ver si se les ocurre algo bueno y nos solucionan la
papeleta. Pero mejor no lo hacemos nosotros directamente. Mejor
mandamos a Alejandro Sanz para que lo haga, que él es mucho más guapo.
"

3 comentarios:

  1. Anónimo5/3/07 23:23

    deniman: Gracias por el comentario en druidacelta.net sobre bloglines. cuando tenga un ratin mirare el google reader que me dices, porque el dichoso bloglines a veces no recuerda bien donde me quede en los feeds.


    Lo dicho, gracias por el consejo :) y por supuesto por la visita!

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  2. De nada.
    Ya veras como te convence. Al principio era reacio a abandonar bloglines pero G Reader me permite hacer cosas que bloglines no. Creo que se quedaron dormidos hace meses.

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  3. Elbier Minks6/3/07 11:43

    Excelente David Bravo

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